Primero medir, luego decidir
Cada proyecto arranca con datos: qué se indexa y qué no, cómo rinde la web, qué páginas captan tráfico y cuáles se quedan a las puertas. Sobre esa foto construimos hipótesis y las probamos. No aplicamos «recetas» genéricas porque lo que funciona en un ecommerce puede ser irrelevante para una web de servicios.
El posicionamiento tiene una parte de ingeniería y otra de contenido, y ambas conviven en nuestra metodología. Cuidamos la arquitectura, el rendimiento y los datos estructurados con el mismo rigor con el que planificamos los contenidos por intención de búsqueda. Esa doble mirada evita el SEO de parches que se cae en la siguiente actualización del algoritmo.